Hace un año que nos gobierna La Libertad Avanza, y es difícil pensar en qué espacios somos más libres desde 2024. Las mujeres, los homosexuales, las personas con discapacidad han sufrido destratos y calumnias por parte de todo el gobierno. Y no solo ha quedado en la violencia de las palabras. El INADI cerró sus puertas, la línea 144 que atiende las denuncias por violencia de género se desfinanció. Un relato que, además de contar con la insana costumbre de echar culpas a quienes antes ocuparon sus lugares, se erige con una narrativa despótica y agresiva, contra cualquier mirada en disidencia.
Nuestra democracia es lo suficientemente inmadura como para que los legisladores elegidos por el pueblo coqueteen en las cárceles con militares presos por torturas, desaparicioes y robo de bebés, en los tiempos más oscuros antidemocráticos de estas tierras.
Milei, antes y después de ser presidente, es economista. Y en ese aspecto podría parecer que 'domó' aquellas variables que hasta hace poco nos angustiaron. Es sin duda, meritorio. Ahora bien, ¿Quiénes pagaron el costo de usar el freno de mano de golpe, sin medir las consecuencias?
Jubilados, universitarios, empleados informales y formales achicaron sus ingresos relativos, aunque cobren más en dólares. Por otra parte, la obra pública aportó el principal ajuste del segundo semestre dejando inmovilizadas empresas y miles de trabajadores. Y si bien es cierto que siempre fue terreno fértil para la corrupción, desinvertir ein infraestructura es tirar a la basura una versión desarrollista de nuestra economía. Si queremos producir más y a menores costos, necesitamos mejores rutas, caminos, puertos.
Es cuestionable, entonces, que incluso en materia económica seamos un país con más libertades que antes. El cepo sigue ahí, tan restrictivo como entonces. Sólo los ricos que pagan impuestos a los bienes personales, o empresas internacionales beneficiadas por el RIGI han conseguido aflojar su cinturón en estos meses.
Puede caber la pregunta etimológica o interpretativa: ¿Qué significa que a Milei le vaya bien en esta materia? Si este modelo de dólar barato se sostiene, tendremos estabilidad macroeconómica pero una matriz industrial devastada. Será rentable el extractivistmo minero, petrolero y con suerte agrario. Exportaciones sin valor agregado. Un espejo de la economía de tiempos muy pasados. Muchos países de la región viven esta realidad, y hace décadas parece nuestro destino inevitable.
Sin embargo, lo más terrible de este programa es su temporabilidad. Las políticas llevadas adelante sin consenso (es más, se hace alarde de la agresión y la división entre 'argentinos de bien' y degenerados fiscales) tienen plazos muy cortos. Cuando sopla un viento político en otro sentido, las tumba pendularmente. Así pasamos de Alfonsín a Menem. De menem A Kirchner. De Cristina a Macri. De Macri a Alberto. De Alberto a Milei. El péndulo se mueve, e incluso amplía la intensidad de sus movimientos.
Si no nos esforzamos en coincidir en un proyecto colectivo, vendrá otro presidente, fijará responsabilidades en el pasado que no lo salpique. Y todo el dolor inflingido podría ser no solo cruel e injusto, si no también en vano.
Podríamos ensayar algún mínimo acuerdo a mediano plazo. ¿Qué modelo de sociedad queremos en un futuro?¿Con educación de calidad, vinculada a la industria?¿Con políticas sanitarias activas e igualitarias? ¿Vamos a integrarnos al mundo como desarrollistas o sólo proveedores de materias primas?¿Estamos condenados a replicar las asimetrías de nuestro continente?
En este año, no parece que Milei esté dispuesto a hacerse y hacernos estas preguntas. Mucho menos a escuchar respuestas con las que no coincida. Si la libertad no avanza en pluralidad, habremos dado algunos pasos atrás, cuyas huellas serán cada vez más difíciles de disolver.